El hombre vive de toda palabra que sale de los labios de Dios

1cuaa-2

El desierto es un lugar que está mucho más cerca de lo que pensamos. Es nuestro interior, el cual está lleno de los placeres materiales de la vida y que debemos ir superando al igual que hizo nuestro Señor. Lo primero es el pan, porque solo cuando reconozcamos que no necesitamos preocuparnos por las necesidades del cuerpo y que nos basta a Dios, podremos seguir. Lo siguiente es tener la mente lo suficientemente clara cómo para saber que la unidad es lo primero, porque solo hay un Dios que nos pueda hacer bien y continuar. Finalmente está el vislumbrar la meta, que se basa en saber que solo hay uno al que adoraremos, a Dios y nadie más que Él alejándonos de toda idolatría por este mundo.

Porque cómo se nos expone, una vez que se aparten de nuestro camino todas las ilusiones que nos impiden ver la realidad, seremos capaces de alcanzar la única verdad que es el Señor. Él echará las cortinas, las retirará hasta que seamos capaces de contemplar su ser.

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