Su rostro brillaba como el sol y sus ropas se volvieron blancas como la luz

20140316-La Transfiguracion. Su rostro resplandecia como el sol

La lectura de hoy nos enseña la plenitud en Cristo. Desde un primer encuentro con Él, nos animamos a seguirle y sentimos curiosidad por a donde nos pueda llevar. A lo siguiente, llegará el momento de alcanzar la unión con Él y ya no sentiremos otra cosa que su divina verdad, la cual nos hace saber cual es el camino que nos quería enseñar y por el que debemos andar. Junto a lo más importante, no nos olvidemos del don de sabiduría y cuando nos demos cuenta de que no existe vida alguna sin nuestro Señor, no hay manera de vivir sin servirle y asimilaremos una realidad que nos hará ver no sólo de distinta manera el mundo que nos rodea, sino que obtendremos la misión de volver entre los nuestros para enseñarles lo que hemos sido capaces de sentir.

Todo ello cuando hayamos logrado la plenitud espiritual, unida al deseo paternal y divino que necesitamos para resucitar.

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